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BTSA analiza los retos y la eficiencia de los suplementos dietéticos con Omega-3
La integración de los ácidos grasos omega-3 en los suplementos nutracéuticos sigue incrementándose por los beneficios para la salud que distintas investigaciones científicas y estudios clínicos y preclínicos están confirmando, desde la protección cardiovascular, el apoyo cognitivo, la regulación inflamatoria o el equilibrio metabólico. Y tanto en estrategias de salud preventivas como terapéuticas.
“Los ácidos grasos omega-3 son una familia de grasas poliinsaturadas de cadena larga esenciales que incluyen el ácido alfa-linolénico (ALA), el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA), estos dos últimos son los más comunes y estudiados. Estos ácidos grasos no se sintetizan de manera eficiente en el cuerpo humano y, por lo tanto, deben obtenerse a través de la dieta o de suplementos nutracéuticos”, explican desde la compañía de ingredientes BTSA, experta en estas soluciones.
Los aceites de algas son muy adecuados para nutrición infantil, donde el DHA es un componente clave para el cerebro y la retina
“Estos ácidos grasos contribuyen al mantenimiento de la estructura y la fluidez de las membranas celulares, influyen en la función de los receptores y pueden regular la expresión génica a través de su interacción con receptores nucleares como los PPAR. Este mecanismo multifacético respalda su aplicación en diversas afecciones, desde la reducción de los niveles de triglicéridos en sangre (2) hasta la modulación de las respuestas inmunitarias (3) y el apoyo al desarrollo cerebral (4).
Las fuentes vegetales de omega-3 alternativas (a las tradicionales de aceite de pescado o de krill) como las semillas de lino, las semillas de chía, las semillas de cáñamo, las nueces y los aceites de perilla y canola, proporcionan ALA. El ALA es un precursor del EPA y el DHA, un ácido graso omega-3 de cadena más corta, que puede convertirse en EPA y DHA en el cuerpo humano. Sin embargo, la tasa de conversión es relativamente baja, lo que limita su potencial terapéutico directo.
También los aceites omega-3 a base de algas representan una alternativa. “Las microalgas como Schizochytrium sp. y Crypthecodinium cohnii producen altos niveles de DHA y pueden cultivarse en condiciones controladas, lo que ofrece soluciones trazables, aptas para vegetarianos y libres de contaminantes ambientales. Los aceites de algas son especialmente adecuados para la nutrición infantil, donde el DHA es un componente fundamental para el desarrollo del cerebro y la retina”, explican en la compañía.
El reto de la oxidación
Uno de los principales retos que deben abordar los fabricantes de suplementos nutracéuticos que utilizan estos ácidos grasos es la propensión a la oxidación que presentan. “Debido a la naturaleza poliinsaturada del EPA y el DHA, los aceites omega-3 se degradan rápidamente cuando se exponen al oxígeno, la luz o el calor, lo que da lugar a olores desagradables, una eficacia reducida y productos de oxidación potencialmente nocivos”, explican en la compañía.
La estabilidad oxidativa puede controlarse mediante múltiples estrategias, como la selección de materias primas adecuadas
De hecho, señalan, “los análisis de suplementos de aceite de pescado comerciales han demostrado que, de 171 suplementos analizados en tiendas minoristas de Canadá, el 50% superaba los umbrales recomendados de estabilidad oxidativa, lo que suscita preocupación sobre su calidad y vida útil”.
La estabilidad oxidativa puede controlarse mediante múltiples estrategias, como la selección de materias primas adecuadas, el uso de envases impermeables al oxígeno o el empleo de antioxidantes naturales como los tocoferoles, que son una opción adecuada que se ha utilizado ampliamente para estabilizar los aceites comestibles.
En BTSA apuntan que estos antioxidantes son liposolubles, lo que supone una ventaja para su inclusión en los suplementos dietéticos con omega-3. “Su efecto sinérgico con el ácido ascórbico se ha utilizado para estabilizar el aceite de sardina refinado. Además, el efecto sinérgico de las aminas fosfolípidas con los tocoferoles en la retardación de la oxidación lipídica ha sido bien dilucidado en diferentes estudios”.
Nutrabiol®, un antioxidante natural
BTSA ha desarrollado el antioxidante natural Nutrabiol®, elaborado a partir de tocoferoles naturales procedentes de aceites vegetales no transgénicos. “Es un producto excelente para proteger los suplementos dietéticos con omega-3, preservar sus ingredientes activos y aumentar la vida útil del producto”, indican en la compañía.
Además, Nutrabiol® Blends permite crear una fusión de ingredientes antioxidantes con palmitato de ascorbilo (vitamina C), galato de propilo, lecitina y extracto de romero para potenciar los efectos sinérgicos de diversos antioxidantes.
