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La industria alimentaria y de bebidas, obligadas a reforzar sus sistemas de control de agua
La Unión Europea ha endurecido la normativa sobre el control de la calidad del agua en la industria alimentaria y de bebidas, con nuevas exigencias, tanto técnicas como operativas, que se concretan en la Directiva (UE) 2020/2184 sobre aguas destinadas al consumo humano y el Reglamento (UE) 2020/749 relativo a límites máximos de residuos en alimentos de cloratos, los subproductos que pueden generarse durante los procesos de desinfección con hipoclorito sódico o dióxido de cloro.
La ósmosis inversa y el intercambio iónico son algunas de las soluciones tecnológicas disponibles
La nueva normativa establece con carácter general (puede haber límites específicos, como en productos para lactantes y niños) un máximo de 0,010 mg/kg en el ámbito alimentario. Esta cifra obliga a las empresas a “extremar la vigilancia del agua como ingrediente”, destacan desde Ainia.
Este centro tecnológico ha reunido a más de 300 profesionales de 220 empresas del sector para abordar las nuevas obligaciones en un encuentro técnico que ha contado con expertos de Sitra, compañía especializada en soluciones tecnológicas para el ciclo integral del agua industrial.
La normativa sobre el control de estos subproductos refuerza la responsabilidad directa de las empresas alimentarias, que están obligadas a garantizar la calidad del agua en el punto de uso e integrar controles específicos dentro de su sistema APPCC (Análisis de Peligros y Puntos de Control Crítico).
Además del control de los cloratos, que en dosis altas pueden afectar a la función tiroidea, también se ha reforzado el control sobre contaminantes emergentes como los PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas). La presencia de estos compuestos sintéticos persistentes y bioacumulables en al agua potable también debe reducirse en Europa.
Soluciones tecnológicas
La ósmosis inversa y el intercambio iónico son algunas de las soluciones tecnológicas que ya están disponibles y que permiten reducir cloratos y otros contaminantes disueltos por debajo de los límites regulatorios más exigentes. En aplicaciones industriales reales ya se ha comprobado como los sistemas de intercambio iónico pueden reducir concentraciones de cloratos por debajo de 0,010 mg/kg en agua ingrediente, incluso en contextos de variabilidad estacional del agua de red.
El director de Sitra, Javier Donato, indica que “la gestión del agua ha dejado de ser una cuestión auxiliar para convertirse en un elemento estratégico dentro de la seguridad alimentaria. Anticiparse normativamente es hoy una ventaja competitiva”.
Además, ha insistido en como la gestión integral del agua es en uno de los principales retos técnicos y estratégicos para la industria alimentaria a corto plazo. “El reto no es solo cumplir hoy, sino dimensionar las instalaciones pensando en la evolución normativa de los próximos años”.
La compañía, integrada en el grupo empresarial Nealis, ofrece soluciones y servicios integrales e innovadores para la gestión eficiente y sostenible del agua en la industria alimentaria, de la generación de gases renovables y de la producción de biofertilizantes.
