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Innovación alimentaria, bioprocesos y otras soluciones biotecnológicas para la transición verde
‘Biotecnología aplicada en la transición verde: Soluciones para una economía sostenible’ es el título de un informe presentado por la Comisión de Sostenibilidad de AseBio, la asociación que representa al sector biotecnológico español. El estudio describe hasta 587 soluciones biotecnológicas desarrolladas por 66 empresas del sector y 20 entidades para acelerar la transición verde en España.
La Estrategia España 2050 destaca el papel de la biotecnología como motor de cambio
Estas propuestas se organizan en 27 áreas de actividad relacionadas con la innovación alimentaria (34%), bioprocesos (32%), agricultura sostenible (18%) y bioproductos (16%). En concreto, son soluciones que ponen el foco en la seguridad alimentaria, alimentación funcional, fermentación, biocatálisis y detección de sustancias, revalorización de residuos y soluciones que directamente optimizan los procesos. Entre las entidades con mayor diversidad de soluciones destacan Ainia (25 de 27 áreas), Leitat (23) y Tecnalia y el Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura (20).
En el desarrollo de soluciones relacionadas con industria alimentaria se centran, sobre todo, pymes nacionales (38%), fundaciones (33%), centros tecnológicos (29%) y centros de investigación (33%); mientras que las multinacionales y las grandes empresas nacionales están poniendo el foco en los bioprocesos (41% y 50%, respectivamente).
“En España, avanzar hacia un modelo económico más sostenible es urgente ante desafíos globales como el cambio climático, la degradación de ecosistemas y el crecimiento poblacional. La transición verde se presenta como la hoja de ruta imprescindible, y la Estrategia España 2050 destaca el papel de la biotecnología como motor de cambio, capaz de optimizar recursos, impulsar una producción más eficiente y mejorar la calidad de vida”, señalan desde AseBio.
Madrid y Cataluña son principales polos de innovación biotecnológica orientada a la sostenibilidad en este momento. Las pymes representan el 55% de las soluciones, trabajando en promedio en cinco y seis áreas; los centros tecnológicos abarcan una media de 19,5; y los centros de investigación participan en 11 áreas de media.
Obstáculos y cómo combatirlos
El informe de AseBio analiza también los principales obstáculos que la investigación biotecnológica debe abordar, comenzando por una falta de regulación “clara” sobre nuevos alimentos y productos biotecnológicos. Señalan también una normativa europea centrada en peligrosidad más que en riesgo, restricciones legales sobre subproductos y residuos, escasa coordinación administrativa y desconocimiento de los procesos de registro sanitario como barreras.
Adaptar los instrumentos financieros al entorno rural y reducir la burocracia permitirían avanzar
A ello se suman las dificultades para encontrar financiación en fases avanzadas del desarrollo tecnológico, la limitada disponibilidad de plantas piloto y las restricciones en equipamiento subvencionado para agilizar la transferencia tecnológica.
Además, desde AseBio aseguran que “la escasez de talento cualificado, especialmente en zonas rurales, y la percepción negativa de la innovación por parte de la sociedad representan obstáculos adicionales para la adopción de soluciones biotecnológicas sostenibles”.
La colaboración es básica para resolverlos, a través de alianzas estratégicas entre empresas tecnológicas y el sector agrario. La asociación pide también adaptar los instrumentos financieros al entorno rural, reducir la burocracia, aprovechar subproductos en la economía circular y facilitar el acceso a herramientas agrícolas regenerativas.
Tecnologías que integren lo digital con lo ecológico y reforzar infraestructuras mediante bioplantas y biorrefinerías capaces de transformar residuos en nuevos productos de valor ayudarían también a avanzar hacia un sistema productivo más resiliente, competitivo y respetuoso con el medio ambiente.
