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“Queremos ser dinamizadores de la transformación del futuro de la alimentación”
TF.- Desde el pasado 21 de diciembre, CNTA y FUDin operan como un solo centro tecnológico. ¿Puede darnos más detalles sobre el proceso de integración y cómo queda conformada la nueva entidad?
-Ha sido un proceso de mucho trabajo y que viene ya de tiempo atrás. Tanto los equipos directivos de CNTA y FUDin como las empresas asociadas de ambos centros que han formado parte del grupo motor hemos remado para que fuera una realidad. Además, tenemos que destacar la buena disposición que en todo momento han tenido los dos Gobiernos regionales implicados: el de Navarra y el de La Rioja. Uno de los aspectos que hacen pionera a esta unión es que suma la fuerza de dos centros tecnológicos localizados en comunidades autónomas diferentes. Y contamos con la complicidad y el respaldo de las Administraciones, lo cual es un gran ejemplo de búsqueda de la competitividad regional por encima de fronteras políticas.
En lo que respecta a la organización, a efectos de denominación va a seguir llamándose Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria (CNTA). Hay un nuevo Consejo Rector, en el que hemos buscado equilibrio entre empresas que ya estaban en el tejido asociativo de CNTA y otras que lo estaban en FUDin. Fernando Baroja (Cidacos) es el nuevo presidente. A nivel de gerencia, Clemente Bea me acompaña como adjunto a la dirección y hemos establecido dos subdirecciones, la de Operaciones con Fernando Roldán y la Corporativa con Nacho Moure, como paraguas de todas las áreas de actividad del centro.
TF.- ¿Cuáles son los fines a los que responde este movimiento? ¿Cómo se han unido los servicios que prestan ambos centros?
-Por el contexto que vivimos, el tamaño de las organizaciones importa. Y, en ese sentido, vimos claro que era más beneficioso para ambos unir nuestras fuerzas en lugar de competir entre nosotros. A la hora de acoplar las diferentes capacidades y servicios con los que contaba cada centro, ha sido relativamente sencillo porque desde el principio detectamos muchas complementariedades. FUDin va a aportar más presencia en proyectos de I+D europeos y una nueva línea de trabajo centrada en el desarrollo de producto en base a proteína alternativa muy potente, entre otras capacidades. Combinado con toda la parte de servicios tecnológicos y los diferentes laboratorios de CNTA, sin olvidarnos del hub de innovación Eatex de CNTA y de nuestros centros en Madrid o Logroño, la suma es evidente y muy positiva.
TF.- ¿Cuáles son las principales líneas de trabajo en las que se centrarán en esta nueva etapa?
-Vamos a enfocarnos en la investigación, el desarrollo y la transferencia de tecnología en líneas como fermentación, proteína alternativa, texturización, calidad y seguridad alimentaria 4.0 o nuevas estrategias y tecnologías de conservación, entre otras. Seguiremos apoyando al ecosistema foodtech a través de programas como Food (Tech) Challengers y fomentando la transferencia efectiva a la industria, trabajando a riesgo con las empresas en los proyectos de Eatex Food Innovation Hub.
TF.- Qué objetivos se han marcado en cuanto a inversiones, ingresos, número de socios...?
-La meta es llegar a los 30 millones de euros en inversiones y los 30 millones de euros en ingresos en 2030. Para entonces esperamos también haber alcanzado las 800 empresas asociadas y contar con alrededor de 300 profesionales cualificados en plantilla. Estos son los indicadores que queremos cumplir a largo plazo. ¿En qué van a ir materializándose esas cifras? Por ejemplo, en el plano de las inversiones, una de las acciones que queremos acometer en el medio plazo es la ampliación de instalaciones en San Adrián y Calahorra. Si queremos ampliar capacidades y líneas de trabajo, tenemos que aumentar también nuestro tamaño en infraestructura.
TF.- ¿Cuál es a su juicio el papel que desempeñan los centros tecnológicos en el sector agroalimentario?
-En el caso de CNTA, queremos ser dinamizadores de la transformación que vive el sector y hacerlo a través de la tecnología. Queremos ser soporte para las empresas, ayudarles a mejorar su competitividad porque los cambios que ya están viniendo van a ser grandes y para adaptarse a ellos hay que mantener ese empuje desde la innovación y el desarrollo tecnológico de impacto.
TF.- ¿Cuentan los centros tecnológicos con el suficiente apoyo para desarrollar su labor? ¿Colaboran habitualmente con el sector público? ¿Qué echa en falta en la relación publico-privada?
-Contamos con apoyo por parte de las administraciones públicas pero, personalmente, siempre me gusta reivindicar que el agroalimentario es un sector más estratégico de lo que se piensa y que, por tanto, hace falta más apoyo. Un ejemplo claro para mí ha sido la primera convocatoria del PERTE Agroalimentario, que comenzó con unas altas expectativas y que, finalmente, ha sido claramente insuficiente en cuanto a los recursos públicos que se han destinado a los diferentes proyectos. Por otro lado, la I+D+i implica riesgos y, para abordarlos, es clave contar con esquemas de apoyo de medio-largo plazo.
TF.- ¿Qué proyectos de entre los que están desarrollando destacaría por su importancia e influencia en el futuro del sector alimentario?
-Estamos trabajando en proyectos de I+D muy importantes y destacar unos sobre otros es complicado, pero, por ejemplo, LIKE-A-PRO es el más relevante en lo que se refiere a la proteína alternativa a nivel europeo. En otro ámbito, me gustaría destacar nuestro papel de coordinadores de Spain Food Valley, una de las agrupaciones de empresas que ha obtenido fondos del PERTE Agroalimentario. Participan 17 empresas de 10 comunidades autónomas diferentes en 28 proyectos que se caracterizan por su transversalidad y vocación multisectorial. Ya se han puesto en marcha y esperamos ver pronto los resultados.
Y desde luego, la coordinación del plan Agroalnext a nivel nacional, con nuestro hub de innovación Eatex desde el que queremos provocar unas nuevas dinámicas de cooperación para incrementar significativamente las tasas de transferencia, compartiendo riesgo con las empresas.
TF.- ¿Cuáles cree que son actualmente los principales desafíos del sector agroalimentario?
-La escasez de recursos, la lucha contra el desperdicio alimentario, el cambio climático o la necesidad de una alimentación más saludable son algunos de esos retos en los que la ciencia y la tecnología van a ser claves. Además, vamos hacia un sector cada vez más digitalizado y automatizado. Pero, al fin y al cabo, el objetivo va a seguir siendo el mismo: lograr una cadena alimentaria más sostenible, segura, accesible y saludable.
