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Cinco empresas que han apostado por Enviroscore
Avramar, Grupo Calvo, Campomayor, Harivenasa y Kaiku, cinco grandes empresas de la industria de la alimentación, han apostado por el etiquetado ambiental europeo Enviroscore para medir su impacto y avanzar en sostenibilidad. El centro tecnológico AZTI y KU Leuven han desarrollado este novedoso índice basado en un algoritmo que mide la huella ambiental del producto en el punto de venta
Enviroscore es un sistema de comunicación que permite analizar y comunicar a los consumidores en el punto de venta el impacto ambiental de los alimentos y bebidas de una forma sencilla y fiable, a través de una etiqueta en el producto con cinco puntuaciones que determinan la huella ambiental del mismo. La solución está basada en una metodología estandarizada y aceptada internacionalmente.
“Enviroscore busca dar respuesta a una demanda y una preocupación cada vez mayor, tanto de empresas y administraciones como de la ciudadanía en general, por que se produzcan y consuman alimentos y bebidas que hayan sido elaborados siguiendo unos procesos más sostenibles y responsables”, destaca Rogelio Pozo, director general de AZTI.
Diseñado y desarrollado por este centro tecnológico y por KU Leuven, con el apoyo de distintas empresas y la financiación del Gobierno Vasco y de la Unión Europea a través del organismo europeo de innovación alimentaria EIT Food, esta herramienta ha comenzado a utilizarse con éxito por grandes empresas de alimentación españolas.
Enviroscore calcula en una puntuación final los impactos ambientales generados a lo largo de todas las etapas de producción y consumo
Entre ellas, la compañía láctea Kaiku, la empresa acuícola Avramar España, la conservera Grupo Calvo, el fabricante y comercializador de avena Harivenasa y la productora y comercializadora de huevos Campomayor. A través de Enviroscore, las compañías también pueden conocer el impacto ambiental de sus productos y avanzar en sostenibilidad y transparencia en la relación con sus consumidores.Todas ellas, destacan en AZTI, “tienen en común dos aspectos: una estrategia empresarial que prima la sostenibilidad y que han visto en esta etiqueta, y la metodología que la acompaña, una opción que les permite conocer y mejorar el grado de sostenibilidad de su producción (si así se observara)”.
Cómo funciona
Enviroscore está basado en una metodología aceptada, estandarizada y recomendada por la Comisión Europea: la Huella Ambiental de producto o Product Environmental Foodprint (HAP o PEF). La herramienta calcula en una única puntuación final los impactos ambientales generados a lo largo de todas las etapas de producción y consumo de un kilo de producto envasado. Entre otros, mide el potencial de cambio climático, el agotamiento de la capa de ozono, la contaminación de las aguas o el agotamiento de recursos fósiles.La revista Nature considera la metodología como sólida y fiable para poder evaluar el impacto ambiental global de un determinado producto o servicio
“A partir del análisis de esos indicadores y del uso de un algoritmo de Inteligencia Artificial, se convierte la puntuación agregada en un sistema de comunicación sencillo, visual e intuitivo de 5 escalas ( A | B | C | D | E ), que integra todos los aspectos relacionados con la forma de producir, procesar, envasar, distribuir, consumir y gestionar los residuos de ese producto”, explican en AZTI.El sistema se ha validado en más de 20 categorías de productos en las que se ha trabajado simulación de escenarios, ecodiseño y planes de reducción de impacto.
La revista Nature ha calificado la metodología de sólida y fiable para poder evaluar el impacto ambiental global de un determinado producto o servicio y, también, para analizar posibles estrategias de las empresas que contribuyan a reducir su huella en la gestión de la cadena de suministro y a tomar decisiones teniendo en cuenta los costes ambientales y económicos.
En AZTI, un centro científico y tecnológico especializado en el medio marino y la alimentación, indican que “conseguir un sistema alimentario más sostenible, saludable y de confianza de cara al consumidor es uno de los principales retos de las empresas y administraciones europeas para garantizar los compromisos marcados por el Pacto Verde y la Agenda 2030. Para ayudar a conseguir estos objetivos, es indispensable tanto la innovación tecnológica como la colaboración e implicación de la industria alimentaria”.
