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Itene saca partido a los residuos de piña naranja y arroz
El centro tecnológico Itene, a través del proyecto Esencial 2023, trabaja en nuevos procesos biotecnológicos para obtener ácidos orgánicos a partir de residuos de piña, naranja y arroz para emplearlos como aditivos o como materiales biodegradables de packaging. La iniciativa pretende avanzar soluciones para el cumplimiento del calendario establecido en la Ley de Residuos y Suelos Contaminados, que prevé reducir los residuos un 13 % ya en 2025, con respecto a los producidos 15 años antes
El proyecto Esencial 2023 en el que está trabajando el centro tecnológico Itene está enfocado al desarrollo de procesos biotecnológicos de valorización de residuos y subproductos agroalimentarios, en concreto de las naranjas, las piñas y las cascarillas de arroz. Los investigadores buscan obtener a partir de estos residuos ácidos orgánicos que puedan convertirse en aditivos en la industria alimentaria y cosmética. Y, además, en monómeros para producir plásticos biodegradables para el sector del envase y el embalaje.
Se trabaja en procesos de sacarificación-fermentación, mediante la utilización de cepas microbianas mejoradas a través de ingeniería evolutiva
Enrique Cubas, responsable del proyecto en Itene, ha concretado que “una alternativa para la valorización de subproductos de la industria agroalimentaria es la producción de ácidos orgánicos a través de procesos de fermentación microbiana, ya que estos compuestos que ofrecen aplicaciones de interés para varios sectores, como el plástico, la alimentación, el envase y embalaje y la cosmética”.Los procesos biotecnológicos se centran en concreto en la obtención de ácido láctico y ácido succínico, ambos ácidos orgánicos relevantes para producir ingredientes para la industria agroalimentaria a partir de los residuos generados en la misma. Para conseguirlo se están desarrollando procesos de sacarificación-fermentación, mediante la utilización de cepas microbianas mejoradas a través de ingeniería evolutiva, lo que permitirá incrementar los rendimientos de producción.
“Una vez optimizado el sistema de producción de ambos ácidos orgánicos, se desarrollarán y optimizarán procesos de purificación para que cumplan con ciertos requerimientos de calidad y pureza demandados por la industria del envase y embalaje y/o la industria del sector cosmético”, indican desde el centro tecnológico. Estos procesos de purificación serán escalados y validados para determinados usos industriales de los sectores de envase y embalaje y cosmética.
Los ácidos orgánicos obtenidos de estos procesos se emplearán en la fabricación de biopolímeros para packaging, en concreto PLA (ácido poliláctico) y PBS (succinato de polibutileno) que cumplan con las exigencias de calidad y pureza demandados por la industria; además de en la validación industrial de un producto cosmético formulado con dichos ácidos orgánicos como aditivos.
La ley de residuos
El proyecto Esencial 2023, que se puso en marcha el pasado enero y finalizará a finales de este año, busca facilitar el cumplimiento de los objetivos de gestión de residuos orgánicos de la nueva legislación
Las soluciones que el proyecto prevé aportar están en línea con las estrategias y otras investigaciones de Itene basadas en la biotecnología y enfocadas a poner en valor los residuos que terminan en vertederos o incinerados, con el fin de desarrollar a partir de ellos nuevos recursos y materias primas. “Se busca impulsar la valorización de residuos y/o subproductos agroalimentarios para contribuir a reducir su impacto medioambiental y facilitar el cumplimiento de los objetivos de gestión de residuos orgánicos o biorresiduos” de la nueva legislación, señalan en Itene.Desde el centro tecnológico recuerdan que la Ley de Residuos y Suelos Contaminados para una Economía Circular, aprobada en abril de 2022, obliga a la recogida separada de residuos y marca un calendario para reducir los residuos producidos con respecto a 2010, en concreto un 13 % para 2025 y un 15 % para 2030.
El proyecto Esencial 2023, que se puso en marcha el pasado enero y finalizará a finales de este año, está financiado por la Conselleria de Innovación, Universidades, Ciencia y Sociedad Digital y la Estrategia de Especialización Inteligente de la Comunitat Valenciana S3-CV.
