Inprovo lanza una nueva campaña en España para poner en valor las propiedades nutricionales del huevo. La iniciativa europea también se va a desarrollar en Hungría durante los próximos tres años y cuenta con una inversión en ambos mercados de más de...
La EFSA revisa el uso de los sulfitos en la industria alimentaria
Tras una reevaluación del uso de los aditivos E 220-228 (dióxido de azufre y sulfitos) en la industria de la alimentación y bebidas, la EFSA ha concluido que las ingestas estimadas en adolescentes exceden potencialmente lo que se consideraría seguro. En su informe apuntan que deben reducirse los límites máximos en las especificaciones de la Unión Europea para el arsénico y el plomo e introducirse un límite máximo para el cadmio. La nueva opinión de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria actualiza la evaluación que se había realizado en 2016 sobre estos aditivos
La Comisión Europea y los estados miembros de la UE van a revisar las medidas de gestión del riesgo del uso de los sulfitos para garantizar la seguridad alimentaria en su territorio. Lo hacen tras la revisión que ha realizado la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) sobre el uso de los aditivos E 220-228 (dióxido de azufre y sulfitos) en alimentos y bebidas a instancias de la propia Comisión Europea, que buscaba respuestas a las incertidumbres y dudas que existían al respecto.
Los sulfitos se encuentran de forma natural en nuestro cuerpo y en algunos alimentos como manzanas, arroz, cebollas o repollo o el vino. Además se utilizan en la industria alimentaria como conservantes y antioxidantes
La nueva opinión de la EFSA actualiza la evaluación de seguridad que se había realizado en 2016 sobre estos aditivos. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria concluye que “a la luz de los cálculos de exposición realizados, las ingestas estimadas para el grupo de edad de adolescentes exceden potencialmente lo que se consideraría seguro, cuando estos aditivos se utilizan en la elaboración de alimentos en las condiciones que actualmente se establecen en la legislación”.Los sulfitos se encuentran de forma natural en nuestro cuerpo y en algunos alimentos como manzanas, arroz, cebollas o repollo; así como en el vino y otras bebidas. Además se utilizan en la industria alimentaria como conservantes y antioxidantes (por ejemplo, para evitar que se oscurezcan) en frutas y verduras secas, productos elaborados a base de patata, cerveza y bebidas de malta, vino y zumos de frutas, entre otros. Se emplean también para detener la fermentación en curso durante el proceso de vinificación.
La evaluación de EFSA
En concreto, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria ha reevaluado el uso de nueve aditivos: dióxido de azufre (E 220), sulfito de sodio (E 221), bisulfito de sodio (E 222), metabisulfito de sodio (E 223), metabisulfito de potasio (E 224), sulfito de calcio (E 226) , bisulfito de calcio (E 227) y bisulfito de potasio (E 228).Tras la evaluación realizada en 2016 sobre estos sulfitos de dióxido de azufre (E 220-228) se estableció una IDA temporal de 0,7 mg de equivalentes de SO2/kg pc por día.
Para reevaluar el riesgo de estos aditivos alimentarios este año, la EFSA adoptó el enfoque de margen de exposición (MOE), estimando “un límite de confianza inferior de la dosis de referencia de 38 mg de equivalentes de SO2/kg de peso corporal por día, que es inferior al punto de referencia anterior de 70 mg de equivalentes de SO2/kg de peso corporal por día, sobre la base de una latencia de potencial evocado visual prolongada. Se aplicó un factor de evaluación de 80”, según describe el informe publicado.
El Panel también realizó una evaluación de riesgos de los elementos tóxicos presentes en los sulfitos de dióxido de azufre (E 220-228), en base a los datos presentados por los operadores comerciales interesados
La Autoridad Europea continúa explicando que “en las exposiciones dietéticas estimadas, cuando se usa un escenario de exposición refinado (Conjunto de datos D), los MOE en los rangos máximos del percentil 95 estaban por debajo de 80 para todos los grupos de población excepto para los adolescentes. Las exposiciones dietéticas estimadas utilizando los niveles máximos permitidos darían como resultado MOE por debajo de 80 en todos los grupos de población en el máximo de los rangos de la media, y para la mayoría de los grupos de población en el mínimo y el máximo de los rangos en el percentil 95”.De la investigación realizada se ha concluido que puede derivarse un problema de seguridad para ambos escenarios de exposición dietética. El Panel también realizó una evaluación de riesgos de los elementos tóxicos presentes en los sulfitos de dióxido de azufre (E 220-228), con base en los datos presentados por los operadores comerciales interesados (IBO), concluyendo que “los límites máximos en las especificaciones de la UE para el arsénico, el plomo y el mercurio deben reducirse y debe introducirse un límite máximo para el cadmio”.
El análisis de EFSA se ha realizado evaluando los datos proporcionados por los IBO, que no presentaron nuevos datos biológicos o toxicológicos para abordar las lagunas de datos descritas en la reevaluación, y la evidencia adicional identificada en la literatura disponible públicamente.
El panel que ha realizado esta evaluación estaba integrado por: Maged Younes, Gabriele Aquilina, Laurence Castle, Gisela Degen, Karl‐Heinz Engel, Paul J Fowler, Maria Jose Frutos Fernandez, Peter Fürst, Ursula Gundert‐Remy, Rainer Gürtler, Trine Husøy, Melania Manco, Wim Mennes, Peter Moldeus, Sabina Passamonti, Romina Shah, Ine Waalkens-Berendsen y Matthew Wright.
