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Ainia investiga cómo producir carne cultivada a nivel industrial
El proyecto Smartmeat, liderado por el centro tecnológico Ainia, investiga cómo desarrollar la tecnología necesaria para conseguir la producción eficiente y sostenible de carne cultivada, una opción saludable y respetuosa con el planeta que permitiría afrontar el incremento de la demanda mundial de carne, que la FAO estima en un 70% para 2050. La investigación se centra en cuatro aspectos claves del proceso
La obtención de carne cultivada se consigue a partir de muestras de tejidos animales en un laboratorio. “Este proceso consiste en extraer células de animales vivos y tratarlos para su crecimiento en un ambiente controlado, mediante innovadoras tecnologías como la biotecnología y la ingeniería tisular, entre otras”, explican desde Ainia.
El reto que se plantea ahora el centro tecnológico a través del proyecto Smartmeat consiste en conseguir la producción industrial de la carne in vitro respetando las exigencias sociales, medioambientales y legales. Para conseguirlo, Ainia está trabajando en cuatro aspectos del proceso tecnológico que resultan claves para la obtención de la carne cultivada.
La investigación busca cómo reducir los costes del medio de cultivo, estudiando distintas opciones basadas en proteínas alternativas que resulten más saludables, sostenibles y con un precio competitivo
En primer lugar la optimización de la obtención de las células aptas para la producción de carne In vitro. También en el desarrollo de estructuras celulares complejas que mimeticen el tejido muscular. Los investigadores de Ainia están buscando, además, como reducir los costes del medio de cultivo, estudiando distintas opciones basadas en proteínas alternativas que resulten más saludables, sostenibles y con un precio competitivo.El cuarto aspecto del proyecto Smartmeat está focalizado a conseguir una producción eficiente y suficiente a un coste asumible para los consumidores y que además ofrezca las propiedades organolépticas de la carne convencional.
La Conselleria d’Innovació, Universitats, Ciència i Societat Digital, a través de la Direcció General d’Innovació de la Comunidad Valenciana en el marco de ayudas a los institutos tecnológicos para proyectos de innovación en colaboración con empresas, están apoyando la investigación sobre la producción industrial de carne cultivada de Ainia.
La agricultura celular
La tecnología de agricultura celular para conseguir carne cultivada “supone una opción sostenible a los productos cárnicos convencionales, que puede ayudar a la industria cárnica a complementar los requerimientos de una población mundial en continuo crecimiento. Además de aliviar las repercusiones medioambientales de la producción ganadera intensiva, como puede ser la contaminación por residuos y emisión de gases de efecto invernadero, el consumo de agua, la producción intensiva de cereales para piensos o el bienestar animal”, explican desde Ainia.El centro tecnológico recuerda que acabamos de alcanzar los 8.000 millones de habitantes en el planeta (somo 1.000 millones más que hace 12 años) y Naciones Unidas estima que en 8 años seremos 500 millones más y 9.700 millones en 2050.
El mercado de las proteínas alternativas no ha dejado de crecer en los últimos años y podría alcanzar el 11% de las proteínas totales consumidas en el mundo en 2035, según Boston Consulting
“A la significativa demanda de alimentos que generará este crecimiento demográfico, se suma un Informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) que señala un aumento del consumo de carne de casi el 73% para el año 2050, como consecuencia de un mayor consumo per cápita de proteína animal en los países en desarrollo”, indican en Ainia.Hoy, la ganadería intensiva sigue siendo la única fuente de productos cárnicos y por si sola no podrá satisfacer la demanda prevista en los próximos años. En el centro tecnológico explican que “es necesario asegurar la sostenibilidad en la producción de este recurso, mediante procesos más eficientes y el uso de nuevas fuentes proteicas que garanticen un sistema alimentario justo, saludable y respetuoso con el medio ambiente. En línea con las prioridades del Pacto Verde Europeo y las directrices de la UE en la Agenda 2030”.
Proteína alternativa
El mercado de las proteínas alternativas no ha dejado de crecer en los últimos años y podría alcanzar el 11% de las proteínas totales consumidas en el mundo en 2035, según la consultora Boston Consulting Group, que prevé que las alternativas plant-based logren la paridad en 2023, las basadas en microorganismos en 2025 y las de células cultivadas en 2032.Con unos consumidores cada vez más concienciados sobre las limitaciones de los recursos y el impacto del consumo excesivo de productos de origen animal para el medio ambiente, la carne in vitro puede suponer una alternativa aceptada por la mayoría de la población, si bien aún es necesario resolver grandes desafíos.
Por un lado lograr productos más atractivos en sabor y textura que la mayoría de las actuales opciones plant-based; y por otro superar los desafíos tecnológicos de su producción a gran escala para reducir los costes de producción y del producto final, que en este momento son excesivamente altos. En ese reto, el de conseguir soluciones tecnológicas innovadoras que hagan más eficientes sus procesos de producción, se trabaja en el proyecto Smartmeat.
