El proyecto ProFuture avanza en la mejora de la calidad de los alimentos basados en microalgas

La investigación, financiada por la Unión Europea (UE) y coordinada por el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA), ha generado una nueva cepa de Chlorella, una microalga con mayor contenido en proteínas y mejores características organolépticas para elaborar alimentos sostenibles. ProFuture tiene como objetivo responder a la creciente demanda de fuentes de proteína alternativa a la de origen animal

26 de marzo de 2022, 09:09

Los productos alimenticios basados en microalgas no son nuevos en el mercado, pero en el proyecto ProFuture, en el que participan empresas, universidades y centros e institutos tecnológicos europeos, están buscando cómo mejorar la calidad de los ya existentes, tanto en sus propiedades organolépticas como en otros factores que producen cierto rechazo entre los consumidores: el sabor a hierba, el color verde intenso o el olor a pescado. "Hay una urgente necesidad de mejorar los alimentos a base de microalgas", señalan fuentes del proyecto.

Con este objetivo, los investigadores han trabajado con la Chlorella vulgaris Spirulina y Tetraselmis, dos especies de microalgas para mejorar la calidad de la biomasa producida a partir de ellas y la aceptación general del consumidor. El resultado ha sido la generación en laboratorio de nuevas cepas de microalgas con un alto valor nutracéutico, mayor contenido en proteínas y mejores características organolépticas.

Un proceso de mutagénesis aleatoria

Los investigadores del grupo Marbiotech/CCMAR y Greencolab de la Universidad de Algarve (Portugal) y los de Allmicroalgae han conseguido esta nueva cepa de Chlorella mejorada, a través de mutagénesis aleatoria. El proceso en el laboratorio se ha desarrollado aislando cepas de microalgas con rasgos diferentes.

“Se aislaron dos cepas de Chlorella: la C3, capaz de crecer mucho más rápido en medio sólido en comparación con las microalgas de tipo salvaje, y la GL3. Curiosamente, aunque las células C3 presentaban un mayor contenido de proteínas, las GL3 mostraban un contenido vestigial de clorofila, niveles de carotenoides más bajos y contenidos de proteínas más altos que el tipo salvaje, junto con un perfil de aminoácidos significativamente diferente”, explican desde ProFuture al informar sobre el hallazgo.

Los resultados del estudio sugieren "que podría convertirse en una fuente relevante de proteína, adecuada para ser producida a mayor escala”

“El ácido glutámico estaba presente en cantidades similares a las de la soja y la spirulina, lo que no se ha observado en otras cepas de Chlorella. Las GL3 también alcanzaron mayores concentraciones celulares que el tipo salvaje, lo que sugiere que podría convertirse en una fuente relevante de proteína, adecuada para ser producida a mayor escala”.

El proyecto colaborativo pasó entonces a una segunda fase. Tras producir un mayor volumen de la nueva Chlorella en sus instalaciones, Allmicroalgae envió las muestras  al Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA) en España, que coordina toda la investigación, al Instituto Alemán de Tecnologías Alimentarias (DIL e.V.) y a ILVO, el Instituto de Investigación Agrícola y Pesquera de Bélgica.

Ensayos alimentarios

En el instituto belga ILVO están estudiando ahora la funcionalidad de la Chlorella para determinar sus posibilidades como nuevo ingrediente en aplicaciones alimentarias. Con los resultados, el centro español IRTA y el alemán DIL, en colaboración con empresas de alimentación, trabajarán en optimizar formulaciones saludables y sabrosas a partir de la nueva cepa desarrollada en laboratorio.

El reto es desarrollar productos innovadores, desde embutidos veganos a aperitivos, sopas y cremas vegetales, bebidas deportivas pan y pasta, “con una calidad nutricional mejorada y propiedades sensoriales deseables”, señalan los investigadores, que también trabajan en la seguridad alimentaria del nuevo ingrediente. “Es prioritario y se ha realizado en relación con los metales pesados, los posibles alérgenos, la estabilidad microbiológica, hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), acrilamida y pruebas de citotoxicidad y posibles residuos de pesticidas”, indican.

El proyecto ProFuture tiene como objetivo conseguir  que el cultivo de microalgas sea más eficiente, sostenible y asequible

Una vez caracterizados desde el punto de vista bioquímico, tecnológico y sensorial, serán los fabricantes de alimentos quienes utilizarán los nuevos ingredientes para comprobar su aceptación en el mercado.

El proyecto ProFuture tiene como objetivo apoyar la estrategia 'De la granja a la mesa' lanzada por la Comisión Europea para impulsar dietas más vegetarianas. Financiado con los fondos europeos Horizonte 2020, comenzó en 2019 y tiene previsto finalizar en 2023, consiguiendo “minimizar el uso de la tierra, el agua y la energía en toda la cadena de suministro y logrando que el cultivo de microalgas sea más eficiente, sostenible y asequible”, indican.

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