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Llamamiento mundial para frenar el desperdicio alimentario
Un tercio de los alimentos que se producen en el mundo no son consumido y se pierden, mientras 828 millones de personas pasan hambre. Organizaciones y colectivos de todo el mundo hacen hoy un llamamiento para reducir las pérdidas y el desperdicio de alimentos, coincidiendo con el Día Internacional de Concienciación para hacer frente a una de las grandes paradojas del siglo XXI
Un total de 1.300 millones de toneladas anuales de alimentos terminan en la basura cada año. El 14 % del total producido se pierden entre la cosecha y la venta minorista, en torno a un 11% se desechan en los hogares y un 5 % se desaprovechan en los servicios de comidas. Son datos de Naciones Unidas que alerta de la paradoja que suponen teniendo en cuenta que desde 2014 no deja de incrementarse el número de personas que pasan hambre en el mundo. La Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que 828 millones de personas están pasando hambre en este momento y 3.100 millones no pueden acceder a una dieta saludable.
Coincidiendo con el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, hoy 29 de septiembre, organizaciones de todo el mundo piden pasar a la acción para evitarlo, con iniciativas y medidas concretas impulsadas tanto desde el sector público como por empresas y particulares que permitan establecer prioridades e impulsar la innovación para reducir la pérdida de alimentos.
Los alimentos que se pierden representan el 38 % de la energía consumida en el sistema alimentario mundial y suponen entre el 8 y el 10 % del total de los gases de efecto invernadero
El objetivo ya está marcado: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible (meta 12.3) de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) establece reducir a la mitad el desperdicio de alimentos per cápita mundial en la venta al por menor y a nivel de los consumidores para ese año y la reducción, también, de la pérdida de alimentos en las cadenas de producción y suministro.Esos alimentos que se pierden, además, representan el 38 % de la energía consumida en el sistema alimentario mundial y suponen entre el 8 y el 10 % del total de los gases de efecto invernadero (GEI) generados en el planeta. Influyen directamente, por tanto, en el cambio climático y los fenómenos meteorológicos extremos derivados del mismo: graves sequías e inundaciones, cada vez más frecuentes, están afectando negativamente al rendimiento de los cultivos, reduciendo su calidad nutricional, provocando perturbaciones en la cadena de suministro y arriesgando la seguridad alimentaria y la nutrición.
En España, por ley
El Consejo de Ministros dio luz verde el 7 de junio al
proyecto de Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario en toda la cadena de valor, desde la cosecha hasta el consumo. Explicó entonces el ministro
Luis Planas que la ley “regula el uso preferente de los alimentos para consumo humano, favorece la donación y trata de concienciar a la sociedad sobre la necesidad de disminuir el despilfarro de alimentos”.
Esta ley, pendiente de ser aprobada por el Congreso, será la primera que se promulga en España sobre esta materia. Entre otras obligaciones, contempla que todos los agentes de la cadena alimentaria cuenten con un plan de prevención para minimizar las pérdidas de alimentos, de acuerdo a una jerarquía de usos en la que tendrá prioridad el consumo humano, a través de la donación o redistribución de los alimentos. En un segundo orden de prioridades se contempla la transformación de los alimentos que no se hayan vendido, pero que mantengan sus condiciones óptimas de consumo, en productos como zumos o mermeladas, entre otras prácticas.
En 2021 los españoles tiramos a la basura 1.245,88 millones kg/l de alimentos y bebidas (dentro y fuera del hogar), según el 'Informe del Desperdicio Alimentario en España' elaborado por la Dirección General de Industria Alimentaria del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. El 3,8% de los alimentos y bebidas que compramos no llegamos a consumirlos (el 4,2% en el hogar y el 0,8% fuera).
Las cifras indican cierta mejoría con respecto a 2020, cuando se perdieron un 8,6% más alimentos, el 3,9% de los comprados, y la pérdida per capita alcanzó casi los 31 kg/l, tres kilos más que en 2021
Según este estudio en 13,18 millones de hogares se desperdician alimentos, en 3 de cada 4, situando el desperdicio per cápita en 28,21 kg/l por persona al año. Llama la atención, también, que el 81,2% de la comida que no consumimos sea de productos sin utilizar, frente a un 18,9% de sobras. Tiramos sobre todo carnes congeladas, salsas y legumbres. Las cifras indican cierta mejoría con respecto a 2020, cuando se perdieron un 8,6% más alimentos, el 3,9% de los comprados, y la pérdida de estos por persona alcanzó casi los 31 kg/l, tres kilos más que el año pasado.La mayor concienciación sobre el desperdicio alimentario se refleja también en una encuesta publicada por Unilever,realizada a través de la plataforma Ipsos Digital, que señala como el 60% de los españoles “intenta no tirar nada, excepto cuando es inevitable”; un 31% aprovecha todo lo que puede y solo un 9% tira los alimentos cuando ya no hay más remedio.
La cocina de aprovechamiento (reutilizar las sobras) cobra fuerza y ya el 56% de los entrevistados asegura conocer y utilizar recetas de aprovechamiento, un 26% sabe lo que son pero no las utiliza y solo un 20% no sabía en qué consistían. Además, el 72% planifica sus menús para evitar tirar los alimentos y el 92% conoce la diferencia entre fecha de caducidad y la fecha de consumo preferente. Pese a todo, el 85% pide más información para contribuir mejor a la lucha contra el desperdicio alimentario.
Tecnología alimentaria
Desde los centros tecnológicos y de investigación también se están multiplicando los esfuerzos en los últimos años para contribuir a la lucha contra la pérdida de alimentos. Coincidiendo con el Día internacional contra el Desperdicio Alimentario, en
Ainia han destacado las
soluciones tecnológicas que desarrollan en este ámbito: desde
el uso de residuos orgánicos que contienen carbohidratos, proteínas y lípidos para el desarrollo de bioproductos, como bioplásticos con los que han desarrollado prototipos de bolsas de basura, films para agricultura y envases cosméticos (proyecto Urbiofin).
Además investigan la posibilidad de utilizar subproductos agrícolas como fuentes alternativas de ingredientes alimentarios, con propiedades tecnológicas y nutricionales mejoradas, para elaborar postres lácteos, gominolas, snacks o toppings (proyecto Valuós). Un robot móvil recolector ha sido otra de las soluciones aportadas por Ainia. Recolecta fruta del suelo y permite aprovecharla en otros usos (proyecto Foodcollect). Tecnologías avanzadas de fermentación se emplean también para crear nuevos productos que mimeticen las características de los productos lácteos (leche, yogur o queso) a partir de la chufa, la almendra, el altramuz y el lino.
Miles de actos programados
En todo el mundo se han organizado actos y campañas de concienciación sobre el desperdicio alimentario. A nivel mundial, Naciones Unidas ha programado un evento virtual mundial que tendrá lugar entre las cuatro y las seis de la tarde (29 de septiembre), en el que se hará un llamamiento a todos los niveles, desde gobiernos a consumidores, para actuar a favor “del uso eficiente de los recursos naturales, mitigar el cambio climático y apoyar la seguridad alimentaria y la nutrición”.Aquí en España, la Asociación de Fabricantes y Distribuidores Aecoc rinde homenaje a las 100 primeras empresas participantes en su proyecto La Alimentación No Tiene Desperdicio en su 10º Punto de Encuentro contra el Desperdicio Alimentario. Desde que se puso en marcha, las compañías implicadas han reducido la pérdida de alimentos derivada de su actividad de un 1,7% a un 0,68%. Durante el encuentro se podrán conocer las mejores prácticas en la prevención del desperdicio alimentario de fabricantes y distribuidores del gran consumo, restauración e instituciones públicas.
Además durante toda la semana, la quinta que Aecoc dedica al desperdicio alimentario, cadenas alimentarias colocarán en sus establecimientos cartelería con mensajes de la campaña 'La Alimentación no tiene desperdicio' y ofrecerán consejos de aprovechamiento a los consumidores. Desde AECOC también han invitado a los ayuntamientos a participar en la Marea Verde contra el Desperdicio Alimentario compartiendo en sus redes sociales mensajes de sensibilización sobre el aprovechamiento de la comida y bebida.
