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“Tenemos una I+D+i muy ágil que nos permite anticiparnos"
Con la entrevista a Roberto de Miguel, director de I+D+i de Florbú, inauguramos esta nueva sección de Tecnifood, La Voz de la Industria, dedicada a las empresas fabricantes de producto terminado. El objetivo no es otro que conocer, de la mano de sus protagonistas, las necesidades que desde el punto de vista de la tecnología alimentaria tiene el sector manufacturero, y ahondar, además, en la labor que este desarrolla en pos de la innovación, la calidad y la seguridad de los productos que fabrica
¿Qué importancia tiene para Florbú la I+D+i y qué porcentaje de su facturación dedican a esta actividad?
-La innovación es el motor que mueve la compañía. Dedicamos a I+D+i aproximadamente un 2% de nuestra facturación. Cada año desarrollamos más productos que el año anterior. Los lanzamientos pueden suponer más de un 10% de nuestra facturación. En 2022 sacamos al mercado ocho referencias con marca Florbú, entre las que se incluyen las cookies con chocolate blanco y limón.
¿Cuáles son las líneas maestras que guían el trabajo de este departamento?
-Tenemos una I+D+i muy ágil. Respondemos con rapidez a las demandas de nuestros clientes y tratamos de anticiparnos a las necesidades del mercado, desarrollando proyectos de futuro. Colaborar con los centros tecnológicos, universidades y empresas nos da una ventaja competitiva. Además, desarrollando proyectos conjuntos podemos obtener financiación que cubra parte de nuestros gastos de innovación y desarrollo.
¿En qué proyectos están trabajando actualmente? ¿En qué consisten y con qué empresas u organismos están colaborando?
-El proyecto más importante en el que estamos ahora inmersos se denomina Nutrisalud. Es un proyecto de mejora nutricional de nuestros productos, desde un punto de vista global. Dependiedo del tipo de producto, vamos a estudiar cómo reducir el azúcar, la sal, las grasas saturadas y cómo mejorar el etiquetado nutricional. Todo esto de cara a la futura incorporación de un semáforo europeo de información nutricional, algo similar al código Nutriscore.
Este proyecto cuenta con financiación por parte del ICE (Instituto para la Competitividad Empresarial de Castilla y León), y participan, entre otros, Cetece (Centro Tecnológico de Cereales, de Palencia) y la Universidad de Burgos.
¿Qué les piden a los proveedores de ingredientes para la formulación de sus productos?
-A los proveedores les pedimos que nos tengan informados de las novedades en los ingredientes. Para nosotros es muy importante tener contacto directo con el departamento técnico del proveedor, que va a entender mejor nuestras necesidades. También establecemos proyectos en colaboración para hacer desarrollos conjuntos de materias primas.
En este sentido, es muy importante asistir a ferias de ingredientes para conocer nuevos proveedores y materias primas interesantes; y visitar a los proveedores para conocer sus instalaciones, saber sus capacidades y ver las opciones de desarrollo de nuevos ingredientes. Todas estas medidas son extensibles a los proveedores de envases y embalajes.
¿Y a los de maquinaria? ¿Considera que son partners proactivos y necesarios que les ayudan a estar al tanto de las novedades que precisa su industria?
-Los proveedores de maquinaria son una pieza esencial en la I+D+i de Florbú. Tenemos una comunicación continua y fluida donde compartimos inquietudes respecto a las novedades y proyectos, de esa manera podemos colaborar de forma más eficiente en los nuevos desarrollos.
¿Tienen previsto invertir a corto plazo en la ampliación o mejora de sus líneas de producción?
-En estos momentos estamos invirtiendo en una línea de bañado de chocolate. Esto nos va a permitir elaborar galletas con chocolate o cobertura, empleando las líneas existentes. La inversión es superior a los 3 millones de euros.
¿Cuáles diría que son las tendencias más relevantes en alimentación que están marcando la evolución del mercado?
-Los consumidores van a mirar las etiquetas con lupa. Buscarán alimentos que tengan los menos aditivos posibles y etiquetas más limpias. También les preocupa que los productos sean más sostenibles, con materias primas de origen local y de comercio justo. Y, cómo no, que los materiales de envasado sean lo más reciclados y reciclables posibles.
La innovación, la mejora constante, la calidad y la seguridad alimentaria forman parte de los principios por los que se rige la compañía. ¿Qué papel desempeña la I+D en la consecución de estas metas?
-La I+D+i desempeña un papel clave en nuestra empresa, bien para diseñar productos alimentarios seguros, bien para mejorar de forma continua los ya existentes. La cultura de la seguridad alimentaria depende de todos.
75 años de historia
Fundada en 1948, “en pleno corazón de los extensos campos de trigo de Castilla”, hoy día está presente en más de 30 países de todo el mundo y cuenta con más de 100 trabajadores en una planta totalmente automatizada que ha hecho de la calidad su bandera.- En 1930, el padre de Afrodisio Pérez, fundador de La Flor Burgalesa, regentaba una tienda de ultramarinos, donde fabricaba su propio pan, rosquillas y galletas. Ahí nació la pasión por la elaboración de productos derivados de la harina.
- En 1940 se trasladaron a Burgos tras la Guerra Civil e inauguraron una panadería.
- En 1948 nace La Flor Burgalesa, en tiempos difíciles aún de racionamiento.
- En 1955, estrenan nuevas instalaciones más amplias y el primer horno de mampostería para barquillos.
- En 1982 se produce el relevo a la segunda generación de la familia que acomete inversiones importantes como el primer horno de galletas en continuo.
- En 1997 se trasladan a las actuales instalaciones en el polígono Villalonquejar.
