El sector de snacks se encuentra inmerso “en una carrera de fondo donde enfrentamos una inflación de costes” y, como toda la industria de la alimentación, “ha tenido que esforzarse por afrontar un contexto que integra volatilidad de precios de las materias primas por efectos de los conflictos bélicos; el incremento de costes industriales por un alto IPC; la volatilidad del precio de la energía y el impacto de la aplicación de las nuevas normativas que afectan a la cadena de suministro y poco tiempo para adaptarse.
