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Ainia, big data para mejorar la seguridad alimentaria
El centro tecnológico Ainia trabaja en un nuevo proyecto de investigación, el Globalsafefood, enfocado a mejorar la seguridad alimentaria a través del análisis masivo de datos. Uno de sus expertos en este ámbito, Roberto Ortuño, ofreció una ponencia en el último Congreso Anual de Seguridad Alimentaria de Aecoc en la que reflexionó sobre las actuaciones que deben implementarse para hacer compatible el avance hacia una economía circular con la seguridad de los alimentos y bebidas
El proyecto Globalsafefood que está liderando Ainia establece como objetivo la creación de un data-lake, un repositorio de almacenamiento capaz de albergar una gran cantidad de datos en bruto y de integrar y relacionar todas las fuentes de información internas y externas a la empresa de producción agroalimentaria.
Para conseguirlo, los investigadores del centro tecnológico están trabajando en el desarrollo de “nuevas aplicaciones digitales de control y gestión del riesgo de seguridad alimentaria y vulnerabilidad contra el fraude alimentario, a partir del desarrollo de esta biblioteca de datos basada en Inteligencia y que integrará datos externos a la propia empresa tales como alertas alimentarias, publicaciones de fraude, y también datos internos, tales como analíticas de laboratorio o sensores de control de proceso”, explican en Ainia.
Las nuevas aplicaciones digitales podrán emplearse en la información de laboratorio, en los análisis de riesgos y puntos críticos de control o en la evaluación del riesgo de seguridad alimentaria, entre otros
Juan Pablo Lázaro, de la Unidad de Transformación Digital del centro tecnológico, espera que el proyecto ofrezca a las empresas de alimentación “nuevos conocimientos sobre novedosas aplicaciones de la fusión de información propia de la empresa, infrautilizada en la mayor parte de las ocasiones, con información externa disponible que marca tendencias en riesgos y vulnerabilidades, con la intención de automatizar un proceso que, además, produzca conocimiento que pueda utilizarse para la toma de decisión y la prevención”.Estas nuevas aplicaciones digitales podrán emplearse en la información de laboratorio, en los análisis de riesgos y puntos críticos de control, en la evaluación del riesgo de seguridad alimentaria, del riesgo de fraude de categorías de producto y en los riesgos emergentes.
El Globalsafefood tiene una duración de 12 meses. Este es uno de los 12 proyectos de Ainia que apoya el Ivace este año a través de los fondos europeos Feder. En concreto esta investigación permitirá superar las lagunas de los métodos actuales de gestión de la seguridad alimentaria, basados en diseñar, implementar y mantener un plan de acuerdo los principios de la metodología de Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control, propuesto en el Codex Alimentarius.
Economía circular y seguridad alimentaria
Sobre cómo hacer compatible la economía circular con la seguridad alimentaria habló el experto en este ámbito de Ainia, Roberto Ortuño, en el Congreso Anual de Seguridad Alimentaria de Aecoc, celebrado en Madrid hace unos días. Su ponencia se basó en el informe ‘Vulnerabilidades de la seguridad de los alimentos y los piensos en la economía circular’ impulsado por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria ( EFSA) y en cuya elaboración participó el técnico de Ainia Vicente Martínez como experto en riesgos emergentes.Ainia apela al esfuerzo de todos los agentes implicados para hacer compatibles la seguridad alimentaria y el desarrollo de la economía circular bajo el concepto de One Health
Roberto Ortuño señaló durante el Congreso de Aecoc la necesidad de desarrollar actuaciones concatenadas para prevenir crisis derivadas de los riesgos emergentes detectados en este estudio. “Este escenario no es del todo nuevo, pero en un entorno cambiante pueden acelerarse las situaciones de riesgo. Prepararse es importante, especialmente adaptar las medidas preventivas y los planes de control a esta nueva realidad”, señalaba.Entre sus propuestas:
- Realizar una completa evaluación de los riesgos para la seguridad alimentaria.
- Identificar medidas preventivas de mitigación de esos riesgos.
- Informar a los diferentes agentes alimentarios sobre las prácticas preventivas.
- Desarrollar planes de acción para reducir el riesgo.
- Legislar con el fin de limitar la probabilidad de ocurrencia.
- Coordinar todas estas acciones entre los diferentes agentes públicos y privados.
Este reto no es solo para los centros tecnológicos, también lo es para los laboratorios “la puesta a punto de nuevos métodos o la adaptación de estos a nuevas matrices que van a hacer falta para dar cobertura a los planes de control derivados de la aparición de los riesgos emergentes tratados”, apuntan en Ainia, que apela al esfuerzo de todos los agentes implicados, públicos y privados, para hacer compatibles la seguridad alimentaria y el desarrollo de la economía circular bajo el concepto de One Health, “es decir entender la salud humana, animal y del planeta como un único objetivo”.
