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Anice, contra los perfiles nutricionales y saludables en las declaraciones de alimentos
La Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España (Anice) se opone a la inclusión obligatoria de perfiles nutricionales (nutrient profiles) en las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en el nuevo marco normativo europeo. La exigencia está impulsada por España y otros países como Bulgaria, Estonia, Finlandia o Países Bajos.
La obligatoriedad está impulsada por España y otros países como Bulgaria, Estonia, Finlandia o Países Bajos
La condición sine qua non propuesta ha despertado la preocupación en el sector cárnico español, aseguran en Anice, que rechaza restricciones que consideran “arbitrarias” en las declaraciones nutricionales y saludables y exigen rigor científico y una reflexión urgente a las autoridades nacionales y europea, como ha explicado el director general de la asociación, Giuseppe Aloisio.
“Resulta sorprendente y muy preocupante, que este debate se esté produciendo en el seno del Consejo de Ministros de Agricultura (AGRI), cuando lo lógico habría sido abordarlo, en todo caso, en el Consejo de Empleo, Política Social, Sanidad y Consumidores de la UE. No podemos entender cómo el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) español se presta a respaldar aparentemente una iniciativa que, de concretarse en los términos sugeridos, tendría consecuencias gravísimas para la industria cárnica española”.
La organización considera que, de aplicarse la obligatoriedad de estos perfiles nutricionales en la Unión Europea, el sector cárnico “estaría ante una posible exclusión injustificada y discriminatoria de productos tradicionalmente seguros, de alta calidad nutricional y reconocido valor cultural”. Ya que, indican, puede suponer la prohibición generalizada de cualquier declaración nutricional y/o de propiedades saludables en los productos cárnicos procesados.
Sal y grasas, ingredientes básicos
Desde Anice apuntan que los perfiles nutricionales establecen diferencias entre alimentos ‘buenos’ o ‘malos’ en función del cumplimiento de determinados parámetros, como el contenido de sal o grasa. Por ejemplo, el primero es un ingrediente básico en la elaboración de derivados cárnicos, ya que contribuye al sabor y la conservación del producto, limita el desarrollo de bacterias patógenas y garantiza la seguridad alimentaria.
Normativas restrictivas podrían suponer más tasas e impuestos, aumentos del IVA o limitaciones de comercialización
“Llevar a cabo una reducción del contenido en sal puede tener consecuencias negativas tanto de tipo tecnológico, dado que la sal afecta a las propiedades físico-químicas y organolépticas de este tipo de productos, como de tipo higiénico-sanitario”, explican desde Anice, que recuerda cómo la industria cárnica lleva trabajando en la reducción de este ingrediente, apostando también por productos con menos grasa.
El sector cárnico respalda una mejora del sistema de etiquetado alimentario que contribuya a una mayor transparencia para el consumidor, ofreciendo información veraz y comprensible para el consumidor, pero, indican en Anice, “rechazamos firmemente la introducción de restricciones carentes de una base científica sólida y que puedan distorsionar la libre competencia o dificultar el acceso de nuestros productos a los mercados internacionales”.
Además, advierten que otros sectores como los lácteos, conservas de pescado, aceites y zumos también se verán afectados y piden la coordinación de todas las industrias para evitar la adopción de políticas y normativas restrictivas y “claramente negativas para los productos que no se ajustan a dichos perfiles, como tasas e impuestos a productos considerados poco saludables, aumentos del IVA o limitaciones en su comercialización”.
