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Asociaciones y proveedores de la industria alimentaria analizan los efectos de la guerra en Ucrania en el sector
La escalada de precios provocada por el desabastecimiento de materias primas procedentes de Ucrania y Rusia, junto con el aumento del coste de la energía y de los combustibles, ha impactado en el sector de proveedores de ingredientes y maquinaria de la industria de alimentos y bebidas. Cuatro asociaciones del sector y compañías de esta industria explican a Tecnifood cómo les está afectando la guerra y las alternativas que están buscando para sortear sus consecuencias
Desde la Asociación Española de Fabricantes y Comercializadores de Aditivos y Complementos Alimentarios (AFCA), la Asociación de Empresas Industriales Internacionalizadas (Amec), la Asociación Mediterránea de Aromas y Fragancias (AMAF) y la Asociación Española de Fragancias y Aromas Alimentarios (Aefaa) analizan el impacto de la invasión de Ucrania en las empresas que aglutinan cuando comenzaban a recuperarse de las consecuencias provocadas por la pandemia.
AFCA afirma que la guerra ha empeorado una situación que ya de por sí estaba mal
Desde
AFCA, la
Asociación Española de Fabricantes y Comercializadores de Aditivos y Complementos Alimentarios, la presidenta
Amparo Lafuente explica a
Tecnifood que la escasez de materias primas procedentes de Ucrania en las empresas asociadas a la organización les está “afectando mucho. La guerra ha venido a agravar un problema de escasez y carestía de materias primas que ya se venía produciendo desde la pandemia, sobre todo desde el verano pasado”.
El conflicto, además, ha disparado el coste de la energía y este incremento “incide de lleno en el precio de los aditivos porque en la producción de muchos de ellos, sobre todo en los derivados de la industria química, la energía es uno de los costes más importantes del proceso productivo”, señala Amparo Lafuente. “Si a la pérdida de los cereales y el aceite de girasol procedentes de Ucrania le sumamos el aumento del precio de la energía y los problemas de transporte tanto marítimo como terrestre que venimos arrastrando desde el año pasado, la situación es caótica. Lo que ya estaba mal, ha empeorado”, afirma Lafuente.
"Ya hay productores que asignan cupos de suministro, por lo que nuestros asociados ven mermado su margen de maniobra"
Y añade: “ Nos enfrentamos al desabastecimiento de determinadas materias primas, que, en algunos casos, han triplicado su precio. De hecho, ya hay productores que asignan cupos de suministro, por lo que nuestros asociados ven mermado su margen de maniobra al no poder comprar, vender y fabricar las cantidades que demanda el mercado”.Entre las posibles soluciones, AFCA señala la opción de buscar otros países productores de los que importar aditivos derivados de los cereales, como por ejemplo los almidones y la dextrosa o el aceite de girasol y sus derivados, y de aumentar la superficie para estos cultivos tanto en España como en el resto de la Unión Europea.
Amec advierte sobre la expulsión de Rusia del SWIFT
Amec, la organización española que reúne a empresas industriales internacionalizadas de diferentes sectores, entre ellos los bienes de equipo y maquinaria, tecnología alimentaria e ingredientes, ha puesto en marcha
un servicio especial de apoyo a las empresas con intereses comerciales en Rusia y Ucrania, algunas muy afectadas por el conflicto. Se trata de un observatorio permanente, que envía información a los miembros de forma recurrente y recibe solicitudes de apoyo de empresas que lo requieran.
Desde la organización explican que Alemania y Países Bajos son importantes socios comerciales de Rusia y “las exportaciones de estos dos países incorporan elementos de la cadena de valor también producidos por empresas españolas, por lo que el impacto es mayor”. En Amec advierten del temor de algunas empresas a que la falta de suministros de componentes electrónicos sea insostenible a largo plazo.
Rusia representa el 2,43% de las exportaciones españolas de maquinaria de alimentación, pero en los últimos cinco años las ventas españolas en este sector habían aumentado un 213,95% a este país, situándose entre los 12 que más maquinaría de alimentación española estaba recibiendo. “Ahora estamos viviendo un momento de mucha incertidumbre en el que las empresas deben gestionar las operaciones que estaban en marcha y la mayor preocupación recae en los pagos, el transporte y las sanciones”, señalan en una entrevista con Tecnifood.
En Amec advierten del temor de algunas empresas a que la falta de suministros de componentes electrónicos sea insostenible a largo plazo
Ucrania estaba en la 40ª posición de países de destino de exportación del sector industrial alimentario, representando un 0,54% del total, pero también las exportaciones de maquinaria de alimentación habían aumentado un 551,48% en los últimos cinco años, según los datos de Amec. Todos los negocios se han parado en este país golpeado por la guerra, incluida la actividad de empresas de Amec Alimentec con filial productiva en este país.Las empresas industriales españolas que exportan productos alimentarios elaborados y semielaborados a Rusia y a Ucrania también se han visto afectadas por la crisis; así como aquellas que estaban importando el maíz desde estos países, ya que “puede desencadenar también un encarecimiento de los alimentos, lo cual afectaría de forma directa al coste de alimentación del ganado y este al coste del producto cárnico”, indican en la entrevista.
Desde Amec llaman además la atención sobre otro aspecto: “La expulsión de Rusia del sistema financiero Swift complica todas las transacciones monetarias, lo cual ha obligado a las empresas del sector a revisar contratos y cláusulas de pago para ver a través de qué instituciones financieras se realizan, para comprobar que no estén entre las sancionadas, y a elegir bancos no rusos, dado que ningún banco europeo que opera en Rusia ha sido sancionado”, explican.
Preocupa también en el sector “la enorme subida del precio de la energía, en especial de la electricidad y el gas, que afecta a los fabricantes de maquinaria, más allá del consumo propio, por ser consumidores de materia prima”, nos cuentan en Amec. “Todo esto derivará a un aumento de precio de producción y transporte, que afectará a toda la cadena productiva. El problema es que no todas lo pueden trasladar al precio del producto porque tienen contratos cerrados con clientes”.
Pese a todo, Amec explica que las empresas españolas son conscientes y están preparadas para adaptarse a un entorno muy volátil y complejo, que podría afectar a las previsiones de sus resultados este año. "Aun así, tendremos que esperar cómo evolucionan estos cambios y estar preparados para afrontarlos”, indican.
Las empresas se han hecho “resilientes e imaginativas”
Denia Martínez, presidenta
AMAF, la
Asociación Mediterránea de Aromas y Fragancias, explica que este sector se está viendo afectado "directamente por las consecuencias de este conflicto inesperado, ya que trabajamos con más de 3.000 materias primas, y cualquier movimiento o fluctuación que altera la normalidad de los mercados influye de forma muy severa en todo el proceso de producción, si bien es cierto que afecta más a los sectores de alimentación, lo que hace que en este momento la escasez en los mercados sea preocupante debido a la fuerte demanda”.
A ello se añade, señala la presidenta, la subida del precio de la electricidad, transporte, gas y las materias primas desde el año pasado. “Si ahora le sumamos esta nueva situación, se potencia todavía mucho más la subida de los precios, produciendo desbarajustes y anomalías en todos los mercados que tendremos que ir superando poco a poco entre todos hasta volver a alcanzar la normalidad”.
"Si el conflicto dura más de dos meses esto puede repercutir de forma muy dura en el sector”, alerta la presidenta de AMAF
Martínez explica en una entrevista con Tecnifood que a principios de año “parecía que el mercado se empezaba a relajar otra vez un poco, con precios de transporte más económicos, eso sí, no los costes energéticos, y que la demanda se igualaba más a la oferta”; pero el repunte de precios volvió una semana antes de que iniciara la invasión de Ucrania.“Los socios de AMAF vemos que el problema de desabastecimiento de materias primas va a afectarnos directamente de forma inmediata, sino a nosotros, sí a nuestros clientes, y por tanto a toda la cadena de suministro. Es cierto que, debido a que en el año 2021 ya sufrimos este problema de desabastecimiento, la mayoría de compañías cuentan con un stock elevado para hacer frente de forma inmediata, pero si el conflicto dura más de dos meses esto puede repercutir de forma muy dura en el sector”, alerta la presidenta de esta organización.
Señala Martínez que “la escasez agudiza el ingenio, y por ello nuestro sector ya está buscando las mejores soluciones para lograr fuentes alternativas que sustituyan a las materias primas afectadas por este grave conflicto bélico y para ello nos estamos abriendo a nuevos e importantes mercados para abastecernos de nuevos productos. Realmente, estos dos últimos años han hecho que la industria esté constantemente viviendo en entornos VUCA [volatiles, inciertos, complejos y ambiguos] y eso hace que las empresas sean ágiles, resilientes e imaginativas para hacer frente a las distintas adversidades que los mercados están sufriendo”.
“Imposible predecir escenarios futuros”, según Aefaa
En la
Asociación Española de Fragancias y Aromas Alimentarios (
Aefaa) también temen que la guerra en Ucrania y las sanciones impuestos a Rusia y Bielorrusia planteen graves problemas a la industria de los aromas por el aumento de los precios de las materias primas y de la energía, la falta de fertilizantes, la reducción de las existencias de aceites comestibles y las limitaciones en las cuotas de mercado. “En este momento, el curso de los acontecimientos es bastante inestable y es imposible predecir los escenarios futuros”, señala a Tecnifood
Germán Castillo, secretario ejecutivo de la asociación.
Precisamente, en unas semanas debería comenzar el cultivo de la lavanda en Ucrania. “No se podrá hacer y tendremos que buscar esos aceites esenciales en otros lugares”, indican. Por otra parte, la ONU ya ha estimado que entre el 20% y 30% de las plantaciones de cereales, maíz y semillas de girasol en Ucrania tampoco podrán cosecharse y eso supondrá una subida de precios de estas materias primas, explican en Aefaa.
Fortalecer la producción en España de estos productos podría ser una solución, que además ayudaría “a revitalizar la ‘España vaciada’, dicen en Aeffa
También ellos opinan que fortalecer la producción en España de estos productos podría ser una solución, que además ayudaría “a revitalizar la España vaciada y fomentar el trabajo. Ya es “una buena noticia que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación haya flexibilizado las condiciones para la importación de maíz de Argentina y Brasil con el fin de paliar la escasez de estas materias primas”, indican.Según los datos de Aefaa, en 2020 los aceites esenciales en España generaron más de 25.000 empleos directos e indirectos y unos ingresos de más de 35 millones de euros. “España es el primer exportador de aceite esencial de limón y segundo mundial, con una producción de 950 toneladas (15% mundial), y en aceite esencial de lavanda y lavandín de 350 toneladas, siendo de los principales europeos”, señala el secretario ejecutivo de la organización.
Las sanciones a Rusia y Bielorrusia y las contramedidas del Gobierno ruso de igual modo “podrían afectar negativamente a las empresas y economías europeas y mundiales”, no solo por la paralización de la actividad en estos países, también por los problemas con los cobros. A ello se añade, recuerdan, los elevados costes de la energía y el transporte.
Las empresas de ingredientes explican su situación
En
Faravelli confirman que están “sufriendo aumentos considerables de precios”, con incrementos en algunas materias primas de más del 100%. La compañía de ingredientes está haciendo frente, además, a retrasos en las entregas de lecitina. “Estamos paliando la situación como podemos, buscando alternativas geográficas y a los ingredientes”, explican a Tecnifood.
En cuanto a los mercados que podrían sustituir a los de los países en conflicto, en Faravelli opinan que “en el caso del girasol va a ser muy complicado encontrar alternativas en el corto plazo. Para los derivados del maíz, creemos que principalmente Estados Unidos y Argentina sustituirán la carencia de exportaciones”. En la compañía temen que si el conflicto se alarga, “no habrá recuperación hasta el año próximo. Esperemos que acabe en breve para evitar el sufrimiento de las personas que se encuentran en Ucrania”.
La guerra en Ucrania ha afectado a la compañía Indukern directamente porque de este país importan los emulsionantes que vende o utiliza en algunas de sus mezclas y en los productos derivados del maíz. “Los emulsionantes se producen a partir de aceites y en los últimos años, debido a la alergenicidad de la soja y el rechazo de la palma por gran parte del mercado, ha crecido el consumo de girasol como materia prima, tanto para emulsionantes como para la lecitina”, explica la compañía a Tecnifood.
Para Indukern la mayor afectación, sobre todo en América Latina, estará en los estabilizantes para helados, cremas para montar y leches recombinadas. “La solución será volver a utilizar de forma temporal, y para las aplicaciones y países que lo permitan, productos a base de palma o soja. Esto mitigará el problema de la escasez pero no las subidas de precio”, advierten.
La disponibilidad de almidones y sus derivados ya era complicada antes de que estallara la guerra, indican en Indukern
Los derivados de maíz como almidones, dextrosa, maltodextrinas, azúcares o productos de fermentación como enzimas, ácido cítrico, aminoácidos y goma xantana o goma gelana también se están viendo afectados desde que se inició el conflicto. “La falta de trigo y maíz proveniente de Rusia y Ucrania hará subir los precios de los cereales americanos, y en particular del maíz. La disponibilidad de almidones y sus derivados ya era complicada antes que estallara la guerra. La situación, por tanto, no hará más que empeorar”.La búsqueda de mercados alternativos de cereales no está siendo fácil, señalan en Indukern, y advierten que además el proceso “afectará a la alimentación de los países más pobres y a la nutrición animal. En aceites y derivados probablemente habrá que aceptar un incremento del consumo de derivados a base de soja y palma”.
En la compañía consideran inevitable que la elevada inflación, desatada por el impacto del coste de la energía y las materias primas, “afectará negativamente la marcha de la economía y la recuperación tras la pandemia”. Según sus estimaciones, “gran parte de los ingredientes y aditivos para alimentación han subido entre un 15% y un 100% y vamos camino de subidas medias por encima del 30-40%”.
En Comercial Química Massó no están directamente afectados por la crisis de las materias primas procedentes de Ucrania porque no importan ninguna desde este país en este momento. “Tuvimos alguna operación en el pasado con la lecitina de girasol, pero la misma materia prima se nos ha ido ofertando desde China, con lo que entendemos que en este país hay posibilidad de encontrarla”.
En cualquier caso, señalan a Tecnifood que el problema de desabastecimiento de materias primas “está afectando el movimiento de materias primas al margen de la guerra de Rusia-Ucraina, y está al margen de la misma, aunque entendemos que la situación actual afectará de manera directa e indirecta. En lo inmediato, nuestra prioridad es lidiar con los problemas de disponibilidad de transporte marítimo, sus elevados costes y la escasez de materias primas en países que no tienen conexión con Rusia ni Ucrania”.
Desde el último trimestre del año pasado, Comercial Química Massó sí está soportando incrementos en los costes de las materias primas y la energía. “Entendemos que se va a agudizar con la crisis actual. Hemos calculado una subida de un 20% promedio en los costes, con picos del 200% en algunas materias primas como fosfatos o algunas gomas”.
Para Dallant, el impacto de la guerra en Ucrania se focaliza en el aumento del coste de la energía y los carburantes “que encarecen algunos procesos productivos donde se consume abundante energía y, sobre todo, en el transporte por carretera en Europa”, explican en la compañía especializada en aromas alimentarios.
También en los problemas generados con algunas materias primas como el aceite de girasol. "Aunque no somos grandes consumidores sí nos está subiendo mucho de precio y a medio plazo se prevé que haya escasez; se trata de reformular por otros aceites cuando sea posible”, explican. “A partir de verano veremos qué impacto tiene la guerra en las cosechas de cereales y materias primas que de ellos se derivan, en nuestro caso no son tanto las harinas como las glucosas”, indican a Tecnifood.
En Disproquima no importan materias primas desde Ucrania pero saben, por algunos de sus clientes, que el desabastecimiento desde este país fue “inmediato, ya que los envíos se han paralizado, incluso de materias primas que estaban ya en proceso de embarque inmediato”, cuentan a en una entrevista.
Sí apuntan desde la compañía de ingredientes y materias primas para las industrias alimentaria, farmacéutica, de nutrición animal y cosmética, que antes del conflicto bélico la pandemia y la crisis logística internacional ya habían incrementado el precio de las materias primas entre un 30% y un 40%.
En cualquier caso, en Disproquima no dudan que el enfrentamiento retrasará para todos la recuperación económica tras la pandemia. “Dependerá de la duración de la invasión/guerra y después está la posguerra. Dependerá de la duración de ambas”, señalan.
La compañía AOM ha sorteado el impacto directo de la guerra en Ucrania gracias a una estrategia que comenzaron a desarrollar hace unos años. Lo explica su director, Fernando Fogeda. “Si bien es cierto que nadie podría predecir que ocurriera algo como lo que está pasando, no es menos cierto que ya se venía vislumbrando un cambio en el orden económico mundial que nos hizo replantearnos nuestra estrategia apostando por la independencia productiva”, señala a Tecnifood.
“De esta forma nos convertimos en el único fabricante europeo que produce tocoferoles de alta concentración partiendo de la materia prima más básica (destilados de la desodorización de aceites), lo que nos hace independientes de los productos semiterminados procedentes de otros lugares del planeta. Esta 'no dependencia' de los productores de base nos obliga a suministrarnos de fuentes procedentes de todos los continentes, lo que además nos aporta una mayor seguridad a la hora de obtener nuestras materias primas y, aunque es evidente que la situación de Ucrania no ayuda, nuestra red atomizada de proveedores palía en gran medida un potencial problema de escasez de suministro”.
"Nuestra red atomizada de proveedores palía en gran medida un potencial problema de escasez de suministro”, explican en AOM
Esa estrategia les ha permitido, también, no trasladar a sus clientes el impacto de los costes de la energía y los carburantes que ya se habían desatado antes de la guerra. “Nunca hemos querido ser un mero proveedor, nos consideramos un colaborador con quien desarrollar nuevos proyectos, además de ofrecer una seguridad en el suministro de nuestros productos”, señala Fogeda.AOM dispone de fabricas en los dos hemisferios que le permiten garantizar los suministros. “Desde Argentina tenemos fácil acceso a todos los países latinoamericanos, y desde nuestra planta en Valencia podemos acceder a todo el arco mediterráneo y resto de Europa, incluso a países como India”, explica el director de la compañía.
Fernando Fogeda opina que el conflicto bélico, que califica “de una atrocidad que no ayuda en nada”, debe servir para “darnos cuenta de que necesitamos nuestra propia industria, de forma que verdaderamente se fomente la inversión en una ‘industria real’ y se lleven a cabo políticas que aseguren el suministros de ciertas materias primas estratégicas para poder alimentar dicha industria”.
En la compañía Escuder, distribuidora de materias primas y productos químicos, aceites vegetales, extractos, filtros solares, principios activos o colorantes, entre otros, no estaban importando ningún ingrediente de origen ucraniano antes de la guerra, pero explican a Tecnifood que el conflicto bélico en Ucrania es un un factor más que ralentiza el proceso de recuperación económica tras la pandemia. “Mientras buscamos nuevas fuentes de abastecimiento, debemos asumir las altas tasas de inflación”.
Desde esta empresa creen que los mercados asiáticos pueden ser una alternativa a Ucrania, aunque advierten que no solo la guerra ha elevado los precios. “Debemos tener en cuenta el desmesurado coste de los fletes marítimos, que actúan como factor importante en los costes finales”. A ellos se añade la subida del precio de la energía, además de los aumentos repentinos de demanda con los que no contaban los fabricantes europeos. “Ahora toca hacer pedidos con mayor previsión y con precios fluctuantes, hasta el momento en que ya no hay más materia prima disponible”.
Desde Escuder llaman además la atención sobre otro aspecto a tener en cuenta. “Según Lidia Felices, nuestra directora de compras, el problema de abastecimiento viene dado, en algunos casos, por una alarma social que provoca el sobre estocaje, el temido 'por lo que pueda pasar'. Esto hace que se superen excesivamente los índices de demanda, por la falta de materia prima, que provoca un evidente desajuste en las dinámicas de producción y distribución".
Desde la compañía de ingredientes Anvisa explican que hasta ahora sólo el maíz y sus derivados están teniendo retrasos puntuales en sus entregas. “Los distintos proveedores cuya fuente de grano es Ucrania están derivando a otras fuentes, principalmente del mercado americano”, que en su opinión puede suplir las carencias de cereal provocadas por la guerra en Ucrania.
En cualquier caso, de momento esta compañía no está registrando desabastecimiento de materias primas. “La cuestión de los retrasos habidos hasta la fecha está siendo consecuencia de las demoras de los fletes y de los cuellos de botella producidos en los distintos puertos”, indican en una entrevista a Tecnifood. “Anvisa está permanentemente prospectando el mayor número posible de suministradores alternativos para paliar estos efectos y evitar cualquiera rotura de stock de nuestras materias primas”.
Las consecuencias para las proveedoras de tecnología
La empresa
Hiperbaric, especializada en el desarrollo de tecnología de altas presiones para marcas de alimentación y bebidas, tiene clientes en Kiev, la capital ucraniana asediada por el ejército ruso. “Estamos colaborando de forma estrecha". La compañía burgalesa ha enviado diez toneladas de material de primera necesidad, especialmente en lo que a logística y combustible se refiere, para "ayudar a sobrellevar la grave situación”, explican en una entrevista a Tecnifood.
En cuanto al desabastecimiento, desde esta compañía informan que la escasez de componentes electrónicos “sí que ha sido un problema global a todo el sector, pero todo apunta a que se va a normalizar a lo largo de 2022 o inicio de 2023. En nuestro caso no ha repercutido en nuestros clientes y hemos podido seguir suministrando con normalidad nuestros equipos de HPP”.
Todas las empresas consultadas opinan ya que el conflicto bélico retrasará la recuperación económica tras la pandemia
La empresa, que ha paralizado todas sus operaciones comerciales con Rusia, está sobrellevando la situación porque cuenta con un mercado de clientes global, con máquinas de procesado por altas presiones (HPP) instaladas en 45 países de todos los continentes. “Estamos muy enfocados en el mercado de Estados Unidos donde las marcas de alimentación y bebidas entienden y acogen muy bien los productos tratados por altas presiones. China y los países asiáticos también son un foco importante para Hiperbaric, puesto que los consumidores cada vez demandan productos más sanos y con mayores garantías sanitarias”.En Hiperbaric opinan que el conflicto bélico muy probablemente retrasará la recuperación económica. “Por suerte en España tenemos una menor exposición a la economía rusa que otros miembros de la Unión Europea, pero la inflación será consecuencia directa por el encarecimiento de los precios de la energía. El sector agroalimentario sí que teme que se eleven aún más los precios de algunos insumos clave para la producción primaria”.
La empresa de representación de maquinaria industrial Luciano Aguilar no se ha visto afectada directamente por el desabastecimiento de materias primas procedentes de Ucrania o de Rusia, pero sí indirectamente por las consecuencias que el cese de las importaciones desde estos países está provocando a sus proveedores y clientes y, también, por la escalada de precios de la energía y los combustibles.
“Tenemos clientes afectados, por ejemplo, por el tema de la escasez en materias primas. Tienen existencias sólo para las próximas semanas, y pueden tener que buscar nuevas fórmulas y ser muy creativos”, explican a Tecnifood. “También el encarecimiento de la energía hace muy complicado producir en algunas fábricas. Algunos de nuestros clientes nos han explicado que han cerrado algunos días en señal de protesta por el aumento del coste de la energía, pues para ellos supone una partida muy elevada en relación a los gastos totales”.
"Expresamos nuestro deseo de que nuestros líderes políticos busquen alternativas para suavizar esta situación", señalan en Luciano Aguilar
Afectados indirectamente, también, por la falta de componentes para maquinaria. “Esto ya viene de la pandemia, muchas de las empresas tienen dificultad para conseguir algunos componentes de sus equipos, y esto significa buscar alternativas para ellos. Puede pasar que los plazos de entrega se alarguen en algún caso al doble o más”, nos cuentan. A ello se suma “el precio del transporte con la subida de la gasolina, enviar máquinas nos va a afectar y eso repercutirá en el precio final”.En la compañía Luciano Aguilar opinan que “esta guerra evidentemente va a retrasar más la recuperación económica, y empeorará la situación que teníamos de la falta de componentes, a los que ahora se añaden los problemas con las materias primas, principalmente semillas y cereales, el precio de la gasolina y el trasporte y de la energía para producir”, advierten desde la empresa. "Expresamos nuestro deseo de que nuestros líderes políticos busquen alternativas para suavizar esta situación y que haya un buen entendimiento entre las naciones, por el bien de todos".
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